Te has puesto cómodo, has ajustado la posición del volante, del reposacabezas y del espejo. Y ahora llega lo mejor: el botón de arranque Start/Stop. No hay más que pulsar, y el motor se pone en marcha al instante. Una presión ligera del acelerador basta para darse cuenta de que el BMW Serie 1 Cabrio cumplirá su promesa: el puro placer de conducir garantizado.
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